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Banquetes

El Aperitivo o Cóctel de la Boda

Hay quienes lo llaman cóctel o aperitivo, pero la idea es la misma: un aperitivo que se ofrece a los invitados después de la ceremonia civil o religiosa

No es algo obligatorio pero sí forma parte de la tradición.
 
¿A quién invitar?
Esta recepción, que suele anteceder a la comida, es la transición entre la ceremonia y la gran celebración. Además, es la ocasión para reunir alrededor de una copa de cava y algunos canapés a todos los invitados a la comida y también a todos los que siendo menos allegados quieres tenerlos también a tu lado… ¡aunque sólo sea por un ratito! Es un buen modo de actuar ante las plazas limitadas del lugar que hayas escogido con respecto a: compañeros de trabajo, vecinos, amigos de tus padres, los miembros de la coral que han animado la ceremonia, el oficiante religioso y todos tus primos lejanos.
Importante: Si el gran día tiene lugar en un pueblo pequeño, la tradición marca que debes ofrecer a sus habitantes que te acompañen en este momento tan señalado.

¿Dónde organizarlo?
Existen dos grandes escuelas en cuanto a este tema:

-La primera: cerca del lugar de la ceremonia
Si el tiempo lo permite, puedes colocar una bonita mesa en el exterior. También puedes informarte en el Ayuntamiento o el lugar de culto sobre si puedes utilizar una pequeña sala contigua.
Los pros: Si invitas al aperitivo a personas que no irán a la comida es un buen modo de facilitar su marcha.
Los contras: No siempre es fácil encontrar una sala gratis y disponible justo al lado de donde se ha celebrado la ceremonia. Esta solución puede conllevar gastos extra.
-La segunda: en el lugar del banquete
Si es tu caso, cuando reserves el salón avisa al dueño de tus intenciones, es decir, de que necesitarás una carpa en el jardín, un bufet en el patio o una sala diferente al salón principal para acoger el aperitivo.
Los pros: matas dos pájaros de un tiro al utilizar un mismo lugar para ubicar las dos recepciones. Los invitados estarán donde se celebrará el banquete, así que no habrá excusa para llegar tarde.
Los contras: los que sólo se quedarán al aperitivo y no a la comida pueden sentirse algo molestos por no poder disfrutar de toda la recepción. En este caso será un poco más difícil animarlos a que abandonen el lugar justo antes de que empiecen a aparecer los ágapes reservados para el resto.

¿Cuánto dura?
Hay cierta tendencia a hacerlo durar demasiado y esto puede arruinar el resto de la noche. Lo ideal es que no supere las dos horas, pues una es demasiado poco para aquellos que no se unirán a la segunda parte del banquete.
Un consejo: durante el aperitivo centrate en las personas que no se quedarán a la comida. ¡Es lo mínimo que podemos hacer por ellos!

¿Qué servir?
Evidentemente dependerá de tu presupuesto. Lo mejor es ofrecer cava, bebidas con alcohol, zumos, refrescos (no olvides las versiones light porque cada vez son más demandadas), agua con gas y sin gas. Piensa que el vino se servirá durante la comida.
Invita también a algo de aperitivo a menos que quieras ver cómo los invitados van desfalleciendo uno detrás del otro por el hambre o, incluso peor, afectados por el consumo de alcohol con el estómago vacío. ¡Sería una lástima! Así que opta por lo salado: los pequeños vasitos que están tan de moda, pan relleno de sorpresa, canapés, crudités, hojaldres al horno, etc. Cuenta unas diez piezas por cabeza.

La cuestión más delicada
Debes hacer entender a algunos que a pesar del aprecio que sientes por ellos deben abandonar la recepción. En cuanto envíes el comunicado de boda añade en los casos necesarios una segunda tarjeta reservada exclusivamente para ellos en la que se precise que sólo serán invitados al aperitivo que tendrá lugar de 18 h a 20 h, por ejemplo. El mensaje es muy claro.